Comienza mi aventura...
Ayer hice los últimos preparativos en casa, ropa, herramientas, aseo personal, ocio, documentación y, finalmente, embalé la bicicleta concienzudamente.
Esta mañana todo ha salido bien... he podido llevar la bici al aeropuerto no sin algún problema de espacio en el coche que, afortunadamente, han podido ser solucionados. Después he facturado y he volado a Madrid en un vuelo tranquilo y sin contratiempos.
Tampoco he tenido problemas en el famoso T4, maletas puntuales y mi bici allí, en equipajes especiales. Se ha llevado un buen golpe en la parte baja de la horquilla a pesar de haberla protegido con gomaespuma, pero creo que ha sobrevivido. Me queda la duda del resto, pero como no quiero desembalarla para facturarla así mismo el próximo sábado hasta Pamplona, tendré que aguantar la incertidumbre.
La idea es asistir esta semana al curso de Comunicaciones que imparten nuestros compañeros de Madrid en SENASA y, el sábado, volar a Pamplona para empezar el Camino de Santiago desde Roncesvalles y en solitario.
Está todo calculado hasta ese domingo día 28 de mayo, a partir del cual nada se puede planificar con seguridad. Sólo una declaración de intenciones y unas enormes ganas de empezar a rodar en dirección oeste, disfrutando de cada momento, de cada golpe de pedal, de cada paisaje, de cada monumento, de cada encuentro con otro peregrino o habitante de los infinitos pueblos que recorre esta ruta y, porqué no, de cada esfuerzo por superar un obstáculo, una dura subida o un problema técnico, y de la capacidad de superación e improvisación que tenemos cada uno de nosotros, de conocer nuestros límites, no sólo físicos, sino psíquicos y anímicos.
Ganas, muchas ganas de que llegue el próximo domingo y empiece a improvisar en mi peregrinar a Santiago de Compostela.
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